Arcor y Danone adquieren Mastellone y controlan La Serenísima

Después de varios meses de tensiones, amenazas legales y discusión sobre evaluaciones, Arcor y Danone finalmente llegaron a un acuerdo para adquirir el 100% de Mastellone Hermanos, la famosa empresa detrás de La Serenísima. Este movimiento marca un hito significativo dentro del sector lácteo argentino.

La operación implica la compra del 51% de las acciones restantes que aún pertenecían a la familia Mastellone y al fondo Dallpoint, y se llevará a cabo a través de Bagley Latinoamérica, una sociedad que ambas compañías comparten hace años. Aunque no se reveló el precio final, este acuerdo pone fin a una negociación que había estado estancada por las diferencias entre las expectativas de ambas partes.

Las negociaciones comenzaron formalmente en abril de 2025, cuando Arcor y Danone anunciaron su decisión de ejercer la opción de compra estipulada en un acuerdo de 2015. Sin embargo, en mayo del año pasado, los accionistas vendedores rechazaron la operación, argumentando que “no cumplía con los términos y condiciones” del contrato, sobre todo en relación con el valor de las acciones. Desde entonces, la disputa intensificó, acercándose peligrosamente a un enfrentamiento judicial, aunque ambas partes preferían evitarlo. Finalmente, lograron salir adelante con la negociación.

Un gigante integrado: la apuesta estratégica detrás de la operación

Más allá del cierre de este capítulo empresarial, hay un aspecto estratégico fuerte detrás de esta compra. Al adquirir el total de Mastellone, Arcor y Danone buscan consolidar un negocio lácteo integrado, que abarque desde la producción primaria hasta los productos con más valor agregado.

Las empresas comunicaron que esta nueva estructura funcionará como un joint venture centrado en el mercado local, estructurándose en torno a tres pilares: el negocio de Mastellone, las operaciones de Danone en Argentina y Logística La Serenísima.

El objetivo es claro: “aprovechar sus fortalezas y capacidades para ofrecer innovación y mejorar la eficiencia operativa”. La nueva estructura contará con once plantas productivas en la región y un portafolio que incluirá leches, quesos, manteca, dulce de leche, yogures y postres. Este movimiento se anticipaba en el mercado, donde se hablaba de crear una especie de “La Serenísima unificada”, bajo el control conjunto de ambos grupos.

Para Danone, este acuerdo representa una forma de profundizar su presencia en el país y fortalecer su asociación histórica con Arcor. Al mismo tiempo, para el grupo cordobés, es un paso clave en su estrategia de expansión en alimentos básicos.

Antoine de Saint-Affrique, CEO de Danone, expresó: “Estamos muy satisfechos de llevar nuestra alianza con Arcor al siguiente nivel. Esta colaboración refuerza nuestro compromiso con el mercado argentino y Latinoamérica”. Por su parte, Alfredo Pagani, Presidente de Grupo Arcor, agregó que esta unión permitirá acelerar el crecimiento gracias a la estrategia conjunta en el desarrollo de productos.

Un cambio de manos en un negocio bajo presión

El cierre de esta operación también simboliza el fin de una etapa para la familia Mastellone, que lideró durante décadas una de las empresas más emblemáticas del consumo masivo en Argentina, saliendo del control accionario en un entorno desafiante para toda la industria láctea.

El último balance de la compañía muestra claramente el contexto: en 2025, Mastellone reportó ingresos de $1,88 billones, manteniendo nivel productivo, pero terminó con una pérdida neta de $65.364 millones. Este dato refleja la dinámica actual del sector: volumen sostenido pero rentabilidad en retroceso.

La empresa despachó aproximadamente 1.482 millones de litros de leche, que le ayudaron a mantener su cuota de mercado, pero se enfrentó a fuertes presiones de costos. Los gastos comerciales y la estructura logística absorbieron gran parte de su ingreso, en un contexto marcado por la inflación y los altos precios de las materias primas, junto a un consumo interno aún frágil.

A pesar de estos desafíos, Mastellone también mostró un buen desempeño exportador, enviando cerca de 76.000 toneladas al exterior. Sin embargo, este ingreso extra no fue suficiente para revertir la situación financiera.

La llegada de Arcor y Danone se debe entender como parte de un proceso más amplio de concentración en la industria láctea, donde los factores como la escala y la eficiencia son decisivos para mantenerse competitivos. Así, la nueva etapa que comienza con el control total de Mastellone representará un doble desafío: recomponer márgenes en un negocio exigente y capitalizar sinergias en una estructura integrada que promete redefinir el mercado en Argentina.

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